Decir adiós, para que "menos" sea "más"

Acumular a gente con la que ya no tenemos un contacto real en nuestras vidas nos agota y colapsa nuestras redes afectivas. Debemos despedirnos de verdad.


Pero ¿qué sucede cuando no dejamos salir a la gente de nuestras vidas? Que llega un momento en que es imposible cumplir la expectativa de mantener el contacto. Nuestra lista de contactos cada vez es mayor. La gente con la que establecemos relaciones de trabajo o amistad se va multiplicando, hasta el infinito.

El tema final es la energía: no es ilimitada. Intentar responder a las expectativas de contacto de personas que ya no tenemos cerca en el día a día puede generarnos un estrés importante. El tiempo que dedicamos a contestar mensajes, lleguen por donde lleguen, nos roba una energía que luego no tendremos para profundizar en la relación con nuestros seres queridos más cercanos, dando lugar a relaciones líquidas y poco profundas.

Enlace al artículo original de Ibone Olza para Mente Sana aquí

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