9 prácticas que te ayudarán a gestionar tus expectativas y decepciones

Una de las mayores fuentes de dolor y frustración para cada ser humano, que veo con frecuencia en mi consulta de terapia, es el deseo y las expectativas de que la gente sea de una manera determinada. Nos parece que no podemos deshacernos de este deseo, queremos que el mundo sea de la forma que queremos.

Por desgracia, la realidad se impone y la gente es como es. Todo es, menos ideal. La experiencia supera a lo ideal. Nuestros deseos e ideales se convierten en expectativas que a veces se cumplen y a veces no, pudiendo entrar en la decepción.

Una decepción amorosa, o familiar, o en la pareja... En nuestra consulta de terapia siempre decimos: El problema no son los demás, sino cómo gestionamos nuestras expectativas o qué podemos hacer para superar una decepción, sin hacer ni hacernos daño.

Sería genial que la gente dejara de ser esclava de la moda o fuera más ecológica, consciente y amable. Pero la realidad es la realidad, y muchas cosas no sucederán durante bastante tiempo. Sin embargo, podemos cultivar aquello que consideramos virtuoso, en nuestra parcela de la vida y con los vecinos de la misma.

Somos una especie que posee un impulso ideal, no dejamos de rendirnos a pesar de la realidad o de los desencuentros, esta pulsión es un motor de progreso y ha permitido alcanzar logros individuales y sociales. Pero debe ser flexible y adaptarse mínimamente al entorno actual.


Razones para aflojar nuestras expectativas:

- Tenemos ideas sobre cómo la gente debe actuar o ser. Proyectamos nuestros valores en los demás. Es vital hacerse cargo y tomar conciencia de que sólo son nuestros valores.
- Las personas no vinieron al mundo a cumplir nuestras expectativas.
- Somos imperfectos perfectibles. Y no todo el mundo está por la labor de crecer como personas.
- No somos nadie para juzgar la vida de alguien, sí para protegernos o acercarnos-alejarnos de un otro que nos conecta a experiencias agradables, desagradables o neutras.
- Seguro que no gustamos a otras personas con un mapa distinto al nuestro, las afinidades no se pueden forzar mucho.
- Esta cuestión obviamente no debería ser motivo para condicionar qué hacemos o dejamos de hacer en la vida, “no voy a ninguna fiesta porque la gente es tonta”.

9 prácticas que te ayudarán a gestionar tus expectativas:

-Ten un mínimo de curiosidad por reconocer distintas formas de ser, estar y hacer. No solo hay lobos u ovejas en la selva humana, hay una diversidad de animales.
- Estate abierto, no te cierres en tu mundo de ideales
- Trata de entender al otro. Quizás está sufriendo de alguna manera. La gente se defiende y relaciona como puede, desde su carácter y, por tanto, desde sus heridas. Quizás te interese ampliar la mirada sobre el carácter y las heridas, leyendo nuestro post sobre el Eneagrama.
- Trata de ver la intención de sus acciones. A veces la intención es buena y la acción es un desastre.
Sal de las etiquetas de buenas o malas personas. Las cosas y las personas son más complejas. No seas reduccionista.
- Pon tu energía en la parte de la relación que sí depende de ti.
- Ve la absurdidad de pedirle a un perro que diga miau, miau y a un gato que diga gua guau.
- Ríndete y libérate. Las cosas nunca serán como uno quiere. Ni falta que hace.
- Relax. No te tenses tanto, es su problema, es tuyo en el momento en que te enganchas a tus ideas de cómo deberían ser las cosas.

Recuerda la Oración de la Gestalt de Fritz Perls:

“Yo soy Yo
Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.”

Fritz Perls


Por Jordi Gil Martin - Co-Director Gestalt Salut Psicoterapia
fuente: https://www.gestaltsalut.com/2017/03/03/superar-decepciones/

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